Desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 hasta el final de 1948, los países árabes que rodean a Palestina estuvieron bajo la ocupación militar de las fuerzas británicas y francesas.

Junto con los judíos que vivían allí antes, durante y después de la guerra, más de medio millón de palestinos fueron expulsados de sus hogares, dentro o fuera de lo que se convertiría en Israel. Este desplazamiento forzoso masivo se conoció como la Nakba (catástrofe) palestina. Israel fue proclamado Estado el día de la independencia, el 14 de mayo de 1948. La mayoría de los árabes de Palestina huyeron o fueron desalojados de sus hogares para dejar paso a los inmigrantes judíos que habían llegado de todo el mundo para ayudar a construir la nueva nación.

En la actualidad, sólo un 22% de los israelíes vive en Cisjordania y Gaza, reconocidas como parte de un futuro Estado palestino en virtud de diversos acuerdos internacionales. En cambio, la mayoría de los israelíes viven en ciudades y pueblos que se extienden de costa a costa en el propio Israel. Hay unos 860 asentamientos repartidos por Cisjordania y Jerusalén Este, donde más de 200.000 colonos israelíes viven actualmente a unos 100 km de Ramala y Belén, en los territorios palestinos.

¿Qué es el conflicto israelí-palestino?

El conflicto israelo-palestino es la lucha política actual entre israelíes y palestinos por el estatus de la tierra y la población de la región. El conflicto se remonta a la década de 1920, cuando los palestinos se independizaron del Imperio Otomano. Tras la Segunda Guerra Mundial, Israel nació de las cenizas de la guerra, y el conflicto ha continuado desde entonces. En la actualidad, israelíes y palestinos están inmersos en un conflicto irresoluble marcado por la violencia y el terrorismo. Los palestinos han intentado una y otra vez convertirse en una nación viable e independiente, incluso mediante la creación de la Autoridad Palestina de 1993 a 2000. A pesar de estos intentos, el conflicto ha seguido marcado por la incapacidad de alcanzar una solución definitiva y pacífica entre las partes.

La hoja de ruta hacia la paz

El Proceso de Paz de Oslo, conocido como la «Hoja de Ruta hacia la Paz», comenzó el 13 de septiembre de 1993, cuando Isaac Rabin, entonces primer ministro israelí y veterano de la primera intifada palestina, se reunió con Yasser Arafat, entonces presidente de la Organización para la Liberación de Palestina, en Oslo, Noruega. Los dos líderes acordaron iniciar un proceso de negociaciones que condujera a un acuerdo de paz definitivo entre sus países. El Acuerdo de Oslo, firmado el 13 de septiembre de 1994, establecía una serie de principios, entre ellos la creación de una Autoridad Palestina Provisional de Autogobierno y la creación de un Estado palestino para 1999, junto con una serie de otras condiciones.

Y, durante un periodo de diez años, los dos líderes avanzaron lenta pero constantemente hacia la paz. Sin embargo, tras el asesinato de Rabin y la elección de Ariel Sharon como nuevo líder de Israel en septiembre de 2001, Israel se apartó bruscamente de Oslo y comenzó a aplicar políticas unilaterales de «seguridad» que amenazaban con socavar el proceso de paz en general.

La solución de los dos Estados

En 2005, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, convocó una cumbre de paz en Washington, a la que asistieron el primer ministro israelí, Ariel Sharon, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, con el objetivo declarado de lograr un acuerdo de paz definitivo entre israelíes y palestinos. En la Cumbre se elaboró una «Hoja de ruta para la paz», que preveía la creación de un Estado palestino junto a Israel en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, los territorios que Israel arrebató a Jordania en 1967 y que son también el hogar de la inmensa mayoría del pueblo palestino. Aunque la Cumbre no llegó a un acuerdo ni a un plan de aplicación, la «Hoja de Ruta para la Paz» ha sido en los últimos años el documento que ha guiado los esfuerzos de Estados Unidos para fomentar una solución pacífica del antiguo conflicto.

Los asentamientos israelíes y la Ley del Retorno

El gobierno israelí sigue fomentando los asentamientos israelíes en Cisjordania y Gaza, a pesar de la condena internacional y de que dichos asentamientos son ilegales según el derecho internacional. La estrategia de Israel de asentar israelíes en los territorios palestinos ocupados viola la Cuarta Convención de Ginebra, que entre otras cosas prohíbe a una potencia ocupante trasladar a sus propios ciudadanos al territorio ocupado. Según la Convención, esos colonos están «excluidos del territorio». El gobierno israelí también anima a los inmigrantes judíos a emigrar a Cisjordania y Gaza mediante la Ley del Retorno, que concede a todo judío el derecho a emigrar a Israel, independientemente de su país de origen o de la salud de la economía israelí. Israel ha podido recibir un número tan elevado de inmigrantes gracias a sus políticas preferenciales para los inmigrantes judíos, así como a su negativa a conceder la ciudadanía a los refugiados palestinos.

El final de la paz: Un último intento de resolución

En los últimos años, el gobierno israelí se ha preocupado más por los ataques palestinos contra israelíes. En 2015, una ola de ataques palestinos con cuchillos, atentados suicidas y ataques con embestidas de coches -todos ellos con el objetivo de matar al mayor número posible de israelíes- se produjo en todo Israel. Israel respondió a estos ataques con una campaña militar contra el grupo terrorista Hamás en la Franja de Gaza, al tiempo que retuvo algunas de sus tropas en Cisjordania.

Los palestinos respondieron a la campaña israelí disparando miles de cohetes y morteros contra zonas civiles del sur y el centro de Israel. El ejército israelí devolvió el fuego, atacando más de 5.000 objetivos en la Franja de Gaza desde julio de 2014 hasta finales de mayo de 2018. La violencia entre ambas partes no ha dado señales de disminuir, y sigue sin estar claro si la solución de dos Estados sigue siendo viable.

Los asentamientos israelíes y la Ley del Retorno Las políticas de asentamiento de Israel en los territorios palestinos ocupados violan varias resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y son ilegales según el derecho internacional. La Ley del Retorno de Israel, que data de 1950, concede a todo judío el derecho a emigrar a Israel y a reunirse con cualquier miembro de su familia que ya haya emigrado a Israel. Los palestinos que han sido reconocidos como refugiados por las Naciones Unidas están específicamente excluidos de esta ley.

Durante el Proceso de Paz de Oslo, el gobierno israelí prometió permitir el regreso de los refugiados palestinos a sus hogares dentro de Israel si se firmaba un acuerdo de paz. Sin embargo, el gobierno israelí nunca ha cumplido esta promesa, y más de 50 años después del final de la guerra que provocó su expulsión, estos refugiados siguen siendo apátridas.

¿Por qué persiste el conflicto?

El conflicto palestino-israelí se remonta al final de la Segunda Guerra Mundial y a la fundación del moderno Estado de Israel. El conflicto persiste hoy en día porque ambas partes se niegan a comprometerse y negociar un acuerdo de paz duradero y sostenible. El gobierno israelí sigue aplicando una política de construcción de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este, que es ilegal según el derecho internacional. Al mismo tiempo, Israel no ha querido o no ha podido conceder a los palestinos la plena soberanía y el autogobierno dentro de un territorio viable, ni conceder derechos plenos a los refugiados palestinos. Los palestinos llevan décadas luchando por conseguir su propio

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