La elección personal triunfa sobre los sentimientos de obligación orientados al grupo como base de la identidad judía

Las investigaciones contemporáneas confirman que los judíos son un grupo minoritario de inmigrantes que ha luchado a lo largo de la historia por preservar su patrimonio. Las velas del Shabat, la asistencia a la sinagoga, el ayuno de Yom Kippur, la afiliación institucional y el apoyo a Israel se consideran comportamientos judíos tradicionales. Sin embargo, para muchos judíos de hoy en día, su patrón de comportamiento ancestral no es un problema. Los judíos forman parte de una sociedad pluralista, en la que la etnia y la religión son factores dominantes a la hora de determinar la identidad personal. En vista de que la elección personal es un aspecto tan decisivo de la identidad judía contemporánea, propongo un nuevo modelo que ayuda a describir este fenómeno.

De acuerdo con estas afirmaciones, la identidad judía actual se basa en los siguientes cuatro puntos: a) Los judíos de hoy en día consideran su identidad judía como una amalgama de herencia y elección individual, b) La identidad judía tiene mucho que ver con la herencia y la elección individual, c) La elección individual tiene una importancia crítica en la construcción de la identidad judeoamericana, d) La identidad se basa habitualmente en la herencia del individuo y en sus elecciones personales.

Como resultado de nuestras decisiones, seleccionamos entre una gama de comportamientos «judíos». Elegimos hacer, conscientemente o no, aquellas cosas que entendemos como «judías» en un contexto cultural que nos ofrece una variedad de opciones. Vemos que el menú de opciones culturales se ha ampliado, ofreciéndonos cada vez más opciones de comportamiento no judío. Las universidades, los museos y las orquestas sinfónicas solicitan ahora donaciones. La decisión de autoidentificarse como judío no siempre indica cómo expresamos esa identidad.

Somos judíos independientemente de cómo nos identifiquemos.La identificación judía pasó rápidamente de ser un punto de vista duro y fijo a uno fluido y personal a medida que la sensibilidad judía ha ido creciendo en importancia. Muchos padres judíos descubren que su interés por la vida judía aumenta cuando sus hijos llegan a la edad escolar. Para aquellos que han optado por comportamientos de identidad judía más tradicionales (mantener el kosher, ir a la sinagoga, donar fondos), este «cambio de forma» puede parecer poco sincero, sin embargo, en el caso de la mayoría de los judíos estadounidenses, estar abierto a grandes cambios en el ciclo vital se valora más que la adhesión fiel a la práctica tradicional.

Por lo general, preferimos que la gente esté abierta a tomar grandes decisiones en el ciclo vital en lugar de ceñirse a las tradicionales. La mayoría de los judíos estadounidenses contemporáneos no se asocian a instituciones judías y desconfían de las recomendaciones de los expertos.

Los principios fundamentales

¿Deberíamos dedicar menos tiempo a crear normas para las opciones que ofrecemos y más a ampliar la gama de opciones aceptables para la comunidad? Por muy inusuales que parezcan los nuevos puntos de vista o métodos, debemos ampliar la gama de opciones aceptables para la comunidad en la política, la religión, la música, etc. judías. Debemos dejar de desvalorizar a los demás por hacer elecciones diferentes a las nuestras. Los compromisos más fuertes de la gente con el mundo judío se mantendrán si éste incluye los valores más significativos de ellos.

Considere la posibilidad de convertir los acontecimientos importantes de la vida en acciones de construcción de la identidad judía. Por ejemplo, obtener el carnet de conducir, tomar la primera copa legal y otros acontecimientos vitales significativos podrían modificarse para convertirlos en actividades judías. Las «actividades judías» podrían ampliarse para incluir el trabajo, la inversión, el ejercicio de la abogacía o la medicina, u otros enfoques. Hay que enseñar a los jóvenes a construir su propia identidad judía en una cultura de elección. Lo prefiramos o no, ellos construyen sus propias identidades judías y, lo queramos o no, deben construirlas de forma reflexiva.

Según estas directrices, el modelo ya funciona en varias localidades del país. Esto implica que los profesionales judíos y los líderes laicos ya reconocen la necesidad de un cambio de paradigma en el ámbito del desarrollo de la identidad judía. A medida que los judíos intentan establecer nuevas identidades judías que sean lo suficientemente atractivas y novedosas como para atraer su lealtad, debemos crear un modelo que tenga en cuenta y apoye las múltiples formas en que los judíos de hoy establecen sus propias identidades. Esto no sólo revitalizará la vida judía, sino que también revitalizará las comunidades judías durante mucho tiempo.

Comparte si te ha gustado